Café y descafeinado: ¿qué efectos tienen sobre la microbiota?
Un nuevo estudio exploratorio apunta a que los efectos del café sobre el cerebro no son exclusivos de la cafeína. El descafeinado también influye, y todo indica que la microbiota intestinal tiene mucho que ver.
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Acerca de este artículo
Hoy en día está bien documentado que el café actúa sobre las funciones cognitivas al modular la capacidad de atención, el estado de alerta, la memoria, el estrés y otros aspectos. Sin embargo, los mecanismos subyacentes siguen siendo en gran medida desconocidos. ¿Estará la microbiota detrás de esta conexión? ¿Y es la cafeína realmente la única sustancia activa implicada en estos efectos sobre el cerebro?
-27 % Esta es la reducción del riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer entre los consumidores de café².
3ª bebida más consumida del mundo El café ocupa el tercer puesto entre las bebidas más consumidas del mundo, después del agua y el té³.
2 000 millones Esa es la cantidad de tazas de café que se beben cada día en todo el mundo³.
Comprender mejor los vínculos entre el café, el intestino y las funciones cognitivas
Plantearse estas cuestiones merece la pena, ya que diversos estudios nutricionales han demostrado que el café, a través de sus compuestos bioactivos (ácidos clorogénicos, melanoidinas y otros polifenoles), modula de forma significativa la composición de nuestra microbiota intestinal. Ahora bien, existe una comunicación constante entre la microbiota y el cerebro a través del eje intestino-cerebro. Este sistema podría ser la pieza clave que explique cómo los componentes del café —más allá de la propia cafeína— influyen en nuestra salud.
Para probar esta hipótesis, un equipo de investigadores irlandeses reclutó a 62 adultos sanos que no habían tomado recientemente probióticos, prebióticos ni antibióticos. La mitad eran consumidores habituales de café (de 3 a 5 tazas al día), mientras que la otra mitad no consumía esta bebida. Los primeros dejaron de tomar café durante dos semanas antes de reanudar el consumo durante otras tres semanas, ya fuera en forma de café normal o descafeinado, sin modificar su dieta habitual. El objetivo principal era distinguir los efectos de la cafeína de los de otros componentes del café.
Los científicos tomaron muestras de heces, orina y sangre, y realizaron pruebas cognitivas y conductuales a todos los participantes en diferentes momentos del estudio, al tiempo que llevaban un seguimiento de su alimentación.
El asombroso efecto del café en la microbiota
Efectos positivos sobre el estado de ánimo y las funciones cognitivas
Los resultados, publicados en la revista Nature Communications1, muestran en primer lugar que los consumidores de café presentan diferencias notables en la microbiota intestinal; en particular, una mayor abundancia de Firmicutes CAG:94, una cepa bacteriana asociada a emociones positivas en las mujeres.
Tras la retirada y la reintroducción, el café —independientemente de su contenido en cafeína— influye en siete cepas microbianas específicas de la microbiota intestinal, sin afectar a su diversidad global.
En cuanto al cerebro, la reintroducción del café —ya sea con cafeína o sin ella— tuvo efectos beneficiosos, en particular :
- una disminución del estrés percibido,
- una reducción de los síntomas depresivos experimentados,
- una menor impulsividad (entendida como la tendencia a actuar rápidamente sin pensar en las consecuencias).
Solo el consumo de café con cafeína se asoció a una reducción de la ansiedad y a una mejora del rendimiento cognitivo y de la capacidad de adaptación ante el estrés.
Sorprendentemente, se observó una correlación entre el consumo de café descafeinado (pero no el de café con cafeína) y una mejora de la memoria episódica, un aumento de la actividad física y una mejor calidad del sueño.
La microbiota, un probable intermediario entre el café y el cerebro
El análisis de las heces de los consumidores de café revela que, antes del período de abstinencia y en comparación con los no consumidores, se encuentra una menor cantidad de ácido indol-3-propiónico —un metabolito que influye en el sistema nervioso— y de GABA, un neurotransmisor que desempeña un papel clave en la ansiedad y las funciones cognitivas.
También parece que existe una estrecha correlación de las concentraciones de cinco metabolitos del café (teofilina, ácido hipúrico, 1,7-dimetilxantina y otros) no solo con los resultados cognitivos y conductuales, sino también con numerosas especies bacterianas intestinales.
Según los investigadores, estos perfiles de metabolitos fecales reflejan principalmente el metabolismo de los distintos polifenoles del café, ya sea descafeinado o no. Por lo tanto, el descafeinado estaría lejos de ser un «café sin efectos».
En cualquier caso, los resultados de este ambicioso estudio demuestran que existe una relación entre el café, las bacterias intestinales, los metabolitos y los parámetros cognitivos y conductuales, lo que confirma la hipótesis de que el eje intestino-microbiota-cerebro desempeña un papel clave en los efectos del café.
De ello se desprenden, por tanto, varios beneficios para la salud. Sin embargo, tampoco es luz verde para pasarse el día pegados a la cafetera, ya que, como bien sabemos, el consumo excesivo no es precisamente el mejor aliado de la salud.
Serán necesarios estudios más exhaustivos para ir más allá de la simple correlación y definir una relación de causa y efecto entre los diferentes elementos de este eje.
Véase también