¿Reequilibrar su microbiota para superar la depresión?

¿Podría la microbiota intestinal influir en nuestra salud mental al afectar a nuestra energía? Un estudio realizado en humanos y ratones explora esta relación entre las bacterias intestinales, el metabolismo y los síntomas depresivos.

Fecha de publicación 30 Septiembre 2026
Fecha de actualización 01 Octubre 2026
Rééquilibrer son microbiote pour sortir de la dépression ?

Acerca de este artículo

Fecha de publicación 30 Septiembre 2026
Fecha de actualización 01 Octubre 2026

¿Y si la restauración de la microbiota intestinal, al dar un nuevo impulso energético a nuestro organismo, ayudara a superar la depresión?

La depresión no solo afecta al estado de ánimo y a las funciones cognitivas. A menudo va acompañada de una alteración del metabolismo energético y de la microbiota intestinal, tal y como acaba de confirmar un estudio¹ realizado con 100 pacientes que padecían trastornos depresivos mayores y 68 controles sanos. 

El trastorno depresivo mayor

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una patología psiquiátrica altamente incapacitante que genera una carga considerable a escala mundial, con una prevalencia a lo largo de la vida situada entre el 10% y el 20%¹.

1,5 La depresión se presenta con una frecuencia aproximadamente 1,5 veces mayor en las mujeres que en los hombres².

10% A escala mundial, más del 10% de las mujeres embarazadas y de las que han dado a luz recientemente sufren algún cuadro de depresión (lo que se conoce como depresión perinatal)².

Relación entre la microbiota, el metabolismo y la depresión

Los resultados de la investigación son contundentes: cuando se padece depresión, se alteran de forma notable diversas vías de producción de energía en el organismo. Este desajuste se manifiesta en un exceso de ciertos metabolitos —como el lactato, el glutamato o la arginina—, que contrasta con un déficit de otros, como la glucosa y la ornitina. Estas alteraciones metabólicas guardan una estrecha relación con una mayor intensidad de los síntomas. Quienes las experimentan suelen afrontar cuadros más severos de ansiedad, una presencia más marcada de síntomas depresivos y dificultades cognitivas más acusadas.

¡Pero eso no es todo! Los autores demuestran que la microbiota intestinal de los pacientes con depresión también es diferente: existe una disbiosis, ya que cerca de un centenar de especies bacterianas se presentan en mayor o menor abundancia en comparación con las heces de los controles sanos.

¿Y si todo estuviera relacionado? De hecho, entre estos microorganismos que están sobrerrepresentados o infrarrepresentados en el intestino, varios podrían alterar el metabolismo energético y perjudicar el estado de ánimo. O bien, por el contrario, mejorar la salud mental, siempre y cuando se dé un pequeño empujón a las bacterias beneficiosas del organismo. Sin embargo, antes de plantearse esta posibilidad, era necesario evidenciar una relación de causa y efecto. Algo que ya se ha conseguido.

4% Se estima que la depresión afecta aproximadamente al 4% de la población general. La tasa asciende al 5,7% entre los adultos —con un 4,6% en los hombres frente al 6,9% en las mujeres— y alcanza el 5,9% en las personas mayores de 70 años².

332 millones Unos 332 millones de personas en todo el mundo padecen depresión³.

3ª El suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años².

Un experimento con ratones para comprobar la causalidad

Un equipo de investigadores sometió a ratones a un proceso de estrés crónico con el fin de inducir en ellos comportamientos similares a los de la depresión. Al igual que ocurre en los pacientes humanos, se observaron claras alteraciones tanto en su microbiota intestinal como en su metabolismo energético.

Este estudio se centra en la microbiota —la comunidad de bacterias que habita en el intestino— y en sus estrechos vínculos con el metabolismo y la salud mental.
Cabe destacar que, si bien en investigaciones anteriores ya se habían detectado alteraciones bacterianas en personas con trastorno depresivo mayor, hasta entonces solo se había podido demostrar una simple correlación.

A continuación, los investigadores trasplantaron a estos ratones, que habían desarrollado depresión, su propia microbiota fecal, extraída antes de que se vieran sumidos en el estrés y el abatimiento. Este trasplante fecal, denominado «autólogo» debido a que cada roedor recibió sus propias heces, logró corregir diversas anomalías metabólicas y mejorar la salud mental. Asimismo, se restableció el correcto funcionamiento de las mitocondrias —las estructuras encargadas de proporcionar energía— en regiones específicas del cerebro implicadas directamente en la regulación del estado de ánimo y la memoria.

«De este modo, el trasplante reintroduce en el intestino las bacterias que se habían extraído antes del periodo de estrés».

«En lo que respecta a la salud mental, estos resultados refuerzan, sobre todo, el interés por las interacciones entre el intestino y el cerebro, aunque todavía no demuestran que una intervención sobre este eje produzca efectos terapéuticos reales en el ser humano».

¿Y en los seres humanos?

Por el momento, esta relación de causa y efecto solo se ha podido demostrar en animales. Queda por determinar, mediante otras investigaciones, si opera exactamente el mismo mecanismo en las personas que padecen trastornos depresivos mayores y, sobre todo, si una intervención directa sobre la microbiota podría llegar a tener alguna utilidad terapéutica en el futuro. Mientras tanto, para cuidar el estado de ánimo, conviene cuidar la microbiota intestinal. ¿Pero cómo se puede conseguir? Una vía eficaz es a través de la alimentación, por ejemplo, consumiendo más cítricos y eliminando los refrescos.

Tres ejemplos para entenderlo mejor

Reducir el exceso de lactato (tóxico)

En las personas con depresión, el estrés crónico obstaculiza el correcto funcionamiento de las mitocondrias —las centrales energéticas de las células— y obliga a las células cerebrales a recurrir a un sistema alternativo conocido como glucólisis anaerobia. Este proceso provoca una acumulación anómala y nociva de lactato tanto en la sangre como en el cerebro. El exceso de lactato agrava los comportamientos depresivos y los déficits de memoria. No obstante, la bacteria intestinal llamada Anaerostipes hadrus podría atenuar la ansiedad y la depresión al revertir esta deriva glucolítica anaerobia, mediante una reducción del lactato cerebral y el restablecimiento del funcionamiento de las mitocondrias

Reducir el exceso de glutamato (tóxico)

En las personas con depresión, el glutamato se acumula en cantidades excesivas tanto en la sangre como en el cerebro. Estos niveles anormalmente elevados perjudican el metabolismo energético cerebral y agravan los síntomas de la enfermedad. La bacteria intestinal Anaerostipes hadrus podría desempeñar un papel beneficioso para aliviar la depresión y la ansiedad. Su acción protectora se basa en la reducción de ciertos metabolitos clave, entre ellos el glutamato, pero también el lactato y el ácido isocítrico.

Corregir el déficit de ornitina (sustancia protectora)

En las personas con depresión, los niveles de ornitina en la sangre y en el cerebro son notablemente bajos. Este déficit provoca una acumulación de metabolitos tóxicos —debido a una menor detoxificación del amoníaco y a una mayor producción de glutamato— y, al mismo tiempo, priva al cerebro de sustancias neuroprotectoras, ya que la ornitina actúa como un precursor indispensable para su síntesis. Todo ello incrementa la vulnerabilidad frente a la depresión, la fatiga y el deterioro cognitivo. No obstante, diversas bacterias intestinales, como Dorea formicigenerans o Eubacterium ramulus, parecen actuar como fuentes muy importantes de ornitina para el huésped. 

Bibliografia

1. Lei P, Qi Z, Ma Q et al. Gut microbiota reshapes host energy metabolism to modulate depressive behaviors. Gut Microbes. 2026 Dec 31;18(1):2662556.
2. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/depression. 
3. 2021 Global Burden of Disease. 

    Véase también