Miso: un fermentado con sorprendentes —y a veces paradójicos— beneficios

Quizá el mejor embajador culinario de Japón sea la sopa de miso, que ha permitido a Occidente descubrir un quinto sabor: el umami. Este ícono culinario, que hoy se consume en todo el mundo, cuida nuestra microbiota gracias a la pasta de soja fermentada que contiene. A continuación, se explica el origen de sus beneficios, a veces paradójicos.

Fecha de publicación 24 Agosto 2026
Fecha de actualización 27 Agosto 2026
The beneficial—and sometimes paradoxical—effects of miso

Acerca de este artículo

Fecha de publicación 24 Agosto 2026
Fecha de actualización 27 Agosto 2026

El miso es un condimento tradicional japonés y uno de los emblemas del sabor umami1, considerado el quinto sabor fundamental, junto con el dulce, salado, ácido y amargo. En el país del sol naciente se utiliza principalmente como base para la famosa sopa que lleva su nombre1. Desde la década de 1970, se ha extendido por Occidente, donde se emplea como condimento versátil2.

La producción de miso

La producción de miso pasó de 700 000 toneladas en 1980 a 426 000 toneladas en 2013, lo que representa una disminución aproximada del 40%. Este declive parece estar comenzando a revertirse, ya que la producción anual se ha recuperado hasta alcanzar las 482 000 toneladas en 2019.
Fuente: Allwood, 20212
 

¿Qué es el miso?

El miso es una pasta de soja fermentada que se elabora en dos etapas1,2:

  • preparación del koji: se inocula un primer sustrato (normalmente arroz, cebada o soja) con un hongo filamentoso microscópico, casi siempre Aspergillus oryzae, para producir lo que se conoce como «koji».
  • fermentación final: a continuación, el koji se mezcla con un puré de soja cocida y sal. Esta mezcla fermenta por segunda vez bajo la acción de levaduras y bacterias (entre ellas, bacterias lácticas). Esta etapa puede durar desde unas semanas hasta tres años.

Existen cuatro categorías principales de miso en función de su composición: el miso de arroz (que representa el 80% de la producción en Japón), el miso de cebada, el miso de soja y el miso mixto1,2. Su sabor (más o menos dulce o salado) y su color (blanco, rojo o negro) dependen de los ingredientes utilizados, de la proporción de koji y de la duración de la fermentación1,2.

Efectos sobre la salud relacionados con la soja

El miso conserva los beneficios nutricionales de su ingrediente principal, la soja. La soja destaca por su alto contenido en proteínas de alta calidad —que duplica al de la mayoría de las demás legumbres—, al incluir los nueve aminoácidos esenciales3,4. Asimismo, es rica en fibra, que alimenta nuestra microbiota intestinal, y en minerales. Además, el miso contiene moléculas vegetales llamadas isoflavonas, capaces de unirse a los receptores de estrógenos humanos, motivo por el cual a menudo se denominan fitoestrógenos.

Sin embargo, esta propiedad puede suscitar inquietud5: ¿podrían estos compuestos influir en ciertos tipos de cáncer hormonodependientes, en la fertilidad o en el desarrollo hormonal? Aunque esta pregunta está justificada, las conclusiones de la investigación actual aportan absoluta tranquilidad: los estudios no muestran un aumento del riesgo e incluso sugieren un posible efecto protector frente al cáncer6, especialmente en las mujeres7,8.

Un último aspecto que debe tenerse en cuenta es que el miso, al igual que cualquier producto derivado de la soja, contiene diversas proteínas alergénicas9. Si bien la fermentación reduce notablemente este potencial alérgico al descomponer las proteínas complejas, el riesgo sigue presente para las personas con una alta sensibilidad9.

No existen los alimentos milagrosos, sino las dietas equilibradas.

 

La doble fermentación potencia los beneficios

La doble fermentación del miso transforma la soja en un alimento más digestible y rico en compuestos bioactivos3,9,10. Por ejemplo, este proceso mejora la digestibilidad de las proteínas de la soja al descomponerlas en moléculas más pequeñas y fáciles de absorber3. Asimismo, incrementa la bioactividad de las isoflavonas —los conocidos fitoestrógenos— al transformarlas en formas más biodisponibles y activas para el organismo. Esto se asocia con posibles efectos beneficiosos para la salud, como:

  • la protección frente a determinados tipos de cáncer, 
  • la mejora del perfil lipídico,
  • y efectos positivos sobre el sistema cardiovascular aunque estas observaciones todavía son preliminares3,10–12

No obstante, cabe señalar que, debido a su actividad estrogénica, un consumo excesivo de estos compuestos plantea un riesgo potencial de toxicidad para el sistema reproductivo, especialmente en mujeres embarazadas, mujeres en edad fértil y niños antes de la pubertad (ANSES, Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia)13.
El miso contiene de forma natural una gran variedad de microorganismos, destacando el trío formado por el hongo Aspergillus oryzae (procedente del koji), la levadura Zygosaccharomyces rouxii y la bacteria Tetragenococcus halophilus1,2,14. Esta comunidad enriquece la microbiota intestinal15, al favorecer su diversidad y estabilidad, potenciando la presencia de bacterias beneficiosas en detrimento de las menos favorables. Este reequilibrio alcanza tal magnitud que algunos investigadores apuntan a un posible efecto protector frente a la diabetes10,15 una hipótesis que queda por demostrar.

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Por último, cuanto más equilibrada está la flora intestinal, mayor es la producción de compuestos beneficiosos por parte de estas bacterias, especialmente (sidenote: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) Los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25. )  (AGCC)15.
Estas pequeñas moléculas ejercen una acción muy positiva: nutren las células del colon, refuerzan la barrera intestinal, contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunitario y podrían reducir la inflamación4,9,15.  

La paradoja de la sal

La OMS y las campañas de salud pública lo recuerdan constantemente: hay que reducir el consumo de sal. Sin embargo, el miso es una de las principales fuentes de sodio en la alimentación diaria de la población japonesa. A pesar de ello, esta especialidad no parece acarrear los mismos efectos nocivos que la sal común, ya que su consumo no influye en la presión arterial2,16,17. Incluso podría reducir la frecuencia cardíaca15 y favorecer la excreción de sal a través de la orina17.
¿Cómo se explica esta sorprendente observación? Quizás se deba al alto contenido en potasio de la soja y de los demás ingredientes de la sopa de miso (verduras, pescado...), que podría neutralizar los efectos hipertensores de la sal
1. Y es que, según algunos expertos, lo que realmente importa no es tanto la cantidad absoluta de sodio, sino la relación entre las ingestas de sodio y potasio1,2,18.

1 y 2 g de sal

Una ración tradicional (clásica) de sopa de miso suele contener entre 1 y 2 g de sal. 
Fuente: Kondo, 201916

En definitiva, la doble fermentación convierte al miso en un alimento más digestible y de gran valor nutricional. Si se toma con mesura —ya que un consumo diario muy elevado, de uno a cinco tazones (wan) diarios, se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer de estómago en varones7—, este fermentado puede aportar interesantes beneficios para la salud, a pesar de su alto contenido en sal.

Bibliografia

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2. Allwood JG, Wakeling LT, Bean DC. Fermentation and the microbial community of Japanese koji and miso: A review. J Food Sci. 2021;86(6):2194-2207. 

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4. Belobrajdic DP, James-Martin G, Jones D, Tran CD. Soy and Gastrointestinal Health: A Review. Nutrients. 2023;15(8):1959. 

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6. Wang C, Ding K, Xie X, et al. Soy Product Consumption and the Risk of Cancer: A Systematic Review and Meta-Analysis of Observational Studies. Nutrients. 2024;16(7):986. 

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8. Yamamoto S, Sobue T, Kobayashi M, Sasaki S, Tsugane S, For the Japan Public Health Center-Based Prospective Study on Cancer Cardiovascular Diseases (JPHC Study) Group. Soy, Isoflavones, and Breast Cancer Risk in Japan. JNCI J Natl Cancer Inst. 2003;95(12):906-913.

9. Harahap IA, Suliburska J, Karaca AC, Capanoglu E, Esatbeyoglu T. Fermented soy products: A review of bioactives for health from fermentation to functionality. Compr Rev Food Sci Food Saf. 2025;24(1):e70080.

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11. Papagianni O, Delli E, Vasila ME, et al. The Acute Effect of a Novel Miso-Type Sauce, Enhanced with a Carotenoid-Rich Extract from Fruit By-Products, on Postprandial Biomarkers of Oxidative Stress and Inflammation. Nutrients. 2022;14(6):1316. 

12. Papagianni OI, Dimou C, Koutelidakis AE. Biofunctional Miso-Type Sauce Enhanced with Biocarotenoids: How Does Its Habitual Consumption Affect Lipidemic, Glycemic, and Oxidative Stress Markers? A Pilot Cross-Over Clinical Study. Appl Sci. 2025;15(11):5962. 

13. AVIS de l’Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation, de l’environnement et du travail relatif à l’élaboration de VTR long terme par voie orale pour les isoflavones, ANSES, 2025. 

14. Dimidi E, Cox SR, Rossi M, Whelan K. Fermented Foods: Definitions and Characteristics, Impact on the Gut Microbiota and Effects on Gastrointestinal Health and Disease. Nutrients. 2019;11(8):1806. 

15. Hashimoto Y, Hamaguchi M, Fukui M. Fermented soybean foods and diabetes. J Diabetes Investig. 2023;14(12):1329-1340. 

16. Ito K, Miyata K, Mohri M, Origuchi H, Yamamoto H. The Effects of the Habitual Consumption of Miso Soup on the Blood Pressure and Heart Rate of Japanese Adults: A Cross-sectional Study of a Health Examination. Intern Med. 2017;56(1):23-29. 

17. Kondo H, Sakuyama Tomari H, Yamakawa S, et al. Long-term intake of miso soup decreases nighttime blood pressure in subjects with high-normal blood pressure or stage I hypertension. Hypertens Res. 2019;42(11):1757-1767.

18. Takahashi F, Hashimoto Y, Kaji A, et al. Association of Estimated Salt and Miso Intake with the Prevalence of Obesity in People with Type 2 Diabetes: A Cross-Sectional Study. Nutrients. 2021;13(9):3014.  

19. Watanabe H. Beneficial Biological Effects of Miso with Reference to Radiation Injury, Cancer and Hypertension. J Toxicol Pathol. 2013;26(2):91-103. 

 

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