Disbiosis vaginal y VPH: ¿restablecer el equilibrio para prevenir el cáncer cervical?
La microbiota vaginal, dominada por los lactobacilos, parece desempeñar un papel protector crucial frente al VPH y el cáncer de cuello uterino. ¿Hacia nuevos enfoques terapéuticos a través de los probióticos en la prevención del cáncer vaginal y la mejora de la salud ginecológica?
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Acerca de este artículo
La microbiota vaginal está suscitando un interés cada vez mayor debido a sus implicaciones para la salud de la mujer.
Para analizar la situación, un equipo mexicano 1 publicó, en enero de 2026, una revisión dedicada a la microbiota vaginal y su papel en diferentes enfermedades, en especial el cáncer de cuello uterino y el riesgo de lesiones cervicales asociadas al VPH.
10¹⁰ La vagina contiene alrededor de 10¹⁰ a 10¹¹ microorganismos. ¹
9 % Del total de la microbiota humana, la región urogenital (que comprende la vagina) representa alrededor del 9% de la composición global. ¹
Protegida por los lactobacilos
La microbiota vaginal se distingue por su diversidad baja: en general, está dominada por Lactobacillus, sobre todo L. crispatus, L. jensenii, L. gasseri y L. iners. Estos lactobacilos participan en el mantenimiento de la salud vaginal, la protección contra los patógenos y la regulación de la inflamación a través de diferentes mecanismos: competición por los nutrientes, disminución del pH vaginal, producción de bacteriocinas, modulación del sistema inmunitario, etc.
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Una microbiota vaginal sana suele estar dominada por una de las 4 especies de lactobacilos:
- L. crispatus
- L. jensenii
- L. gasseri
- y L. iners.
En cambio, una elevada diversidad microbiana se asocia a un aumento del riesgo de infecciones de transmisión sexual, enfermedad inflamatoria pélvica, complicaciones del embarazo (infertilidad, prematuridad, bajo peso al nacer) e infección por el virus del papiloma humano (VPH), que aumenta el riesgo de progresión hacia una lesión cervical (debida al VPH).
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El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer en el mundo y se estima que se produjeron alrededor de 660 000 nuevos casos y 350 000 fallecimientos debidos a esta enfermedad en 2022.
Este cáncer uterino representa un reto importante para las mujeres. 2
Microbiota vaginal y VPH
En el caso concreto del VPH, la disbiosis vaginal favorece la progresión del virus al crear un entorno proinflamatorio.
La reducción de los lactobacilos y la proliferación de bacterias anaerobias (Gardnerella, Sneathia, Atopobium) inhiben la apoptosis, aumentan las citocinas inflamatorias, aumentan el pH.
Estos cambios facilitan la instalación del VPH en el cuello uterino y el tejido uterino adyacente.
En cambio, una microbiota rica el lactobacilos se asocia a un microentorno menos inflamatorio. Según algunos trabajos, podría modular la expresión de las oncoproteínas víricas E6/E7 en las células infectadas. Este contexto también se asocia a un aclaramiento más favorable del VPH y podría contribuir a limitar la progresión hacia lesiones cervicales.
Además, la extirpación de las lesiones precancerosas del cuello da lugar a una evolución de la composición de la microbiota vaginal únicamente en las mujeres que eliminan el VPH, con una transición de las bacterias patógenas (Prevotella, Sneathia) hacia lactobacilos protectores (L. iners y después L. crispatus). Por el contrario, en caso de VPH persistente, no se produce ningún cambio.
90-70-90
Los países del mundo entero aceleran los esfuerzos para eliminar el cáncer de cuello uterino, guiados por los objetivos mundiales 90-70-90 :
- vacunación completa del 90% de las niñas contra el virus del papiloma humano a los 15 años,
- cribado del 70% de las mujeres a los 35 años y de nuevo a los 45 años,
- y tratamiento adecuado del 90% de las mujeres que presentan lesiones precancerosas o un cáncer invasivo.
Lo cual ilustra la importancia del cribado, la vacunación y el tratamiento en la prevención, para la salud de las mujeres. 2
Por último, algunos probióticos, como los lactobacilos (L. crispatus, L. reuteri, L. casei y/o L. rhamnosus) administrados por vía oral o intravaginal, parecen mejorar la eliminación del VPH y reducir las lesiones cervicales.
Los resultados son heterogéneos, con efectos variables según las cepas, la duración y las poblaciones; sin embargo, algunos probióticos podrían complementar el tratamiento y las estrategias de prevención.
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En 2025, existen 8 vacunas contra el virus del papiloma humano homologadas, 5 de las cuales han recibido una precalificación de la OMS y están disponibles en todo el mundo.
Todas protegen contra los tipos 16 y 18 del VPH, de alto riesgo, responsables de alrededor del 76% de los cánceres de cuello uterino.
Esto acentúa el papel de la vacunación en la prevención del cáncer cervical y la reducción del riesgo. 2
Diferencias entre unas poblaciones y otras
La composición de la microbiota vaginal varía según las poblaciones, el origen geográfico, el embarazo, el ciclo menstrual y la edad.
Por ejemplo, las especias dominantes de lactobacilos difieren entre mujeres canadienses, chinas, indias o mexicanas.
En caso de VPH, la progresión hacia lesiones cervicales y después cáncer se asocia a una evolución de la microbiota: en las mexicanas, mientras que L. crispatus y L. iners predominan en las mujeres indias, Sneathia spp. aparece en las lesiones y Fusobacterium en el cáncer cervical.
Para los autores, la investigación actual invita a realizar trabajos complementarios, como la exploración de las respuestas de cultivos de cáncer cervical a diferentes especies de lactobacilos.
El objetivo es mejorar los enfoques terapéuticos e invertir la disbiosis para favorecer la curación e incluso prevenir el cáncer de cuello uterino.