Los perfiles de la microbiota vaginal ofrecen indicios sobre el riesgo de parto prematuro
Durante el embarazo, la presencia de determinadas bacterias en la microbiota o el microbioma vaginal, junto con ciertas características de la gestante (edad, etc.), constituye una herramienta clave para una mejor estratificación del riesgo obstétrico y, específicamente, del riesgo de prematuridad.
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Acerca de este artículo
La microbiota vaginal es un ecosistema dinámico durante la gestación; de hecho, su evolución ha sido vinculada previamente con el riesgo de prematuridad, y parto pretérmino. No obstante, la relación entre ambos factores aún no está completamente esclarecida. Los estudios actuales, de diseño monocéntrico, presentan resultados contradictorios, lo que podría deberse a una insuficiente corrección de factores de confusión, como el origen étnico de las madres.
Con el objetivo de clarificar este escenario, un reciente estudio 1 analizó datos procedentes de cohortes estadounidenses con una alta diversidad geográfica y demográfica, a saber, el programa ECHO (Environmental influences on Child Health Outcomes).Esta iniciativa está diseñada específicamente para investigar el impacto de diversas exposiciones prenatales y neonatales tempranas en la salud infantil.
El objetivo de los investigadores era, a partir de estas cohortes, identificar perfiles robustos de la microbiota vaginal durante el embarazo que, junto con factores maternos, permitan predecir el riesgo de parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación).
<37 La prematuridad se define como una edad gestacional al nacer inferior a 37 semanas. ²
4-16% En 2020, la tasa de partos prematuros oscilaba entre el 4% y el 16%, dependiendo del país. Estos datos subrayan la magnitud mundial de los riesgos asociados a la prematuridad. ²
13,4 millones Se estima que en 2020 nacieron 13,4 millones de bebés prematuros en todo el mundo. ²
Factores maternos asociados al riesgo de prematuridad
De los 677 partos analizados, el 12% (n = 73) se clasificaron como prematuros. Los resultados muestran la disparidad en la distribución de este riesgo entre las participantes (edad media: 28 años):
- por ejemplo, el 84% de los partos prematuros ocurrieron en mujeres autodefinidas como de raza negra
- y el 85% en mujeres con cobertura sanitaria pública.
Por consiguiente, los riesgos de prematuridad y parto pretérmino parecen distribuirse de forma heterogénea en función de las variables sociodemográficas maternas.
Respecto a la microbiota, las mujeres con comunidades vaginales ( (sidenote: Tipo de comunidad vagina Se han descrito 5 tipos de comunidades vaginales, 4 de ellas dominadas por lactobacilos (Lactobacillus crispatus, L. gasseri, L. iners o L. jensenii) y la quinta caracterizada, por el contrario, por un bajo contenido de lactobacilos. ) ) dominadas por especies de Lactobacillus distintas a L. iners presentaron una menor incidencia de prematuridad: este perfil se identificó en el 6,8% de los partos prematuros, frente al 28,8% de los partos a término.
Estos resultados sugieren que una microbiota vaginal con alta abundancia de Lactobacillus podría estar asociada a una mayor estabilidad del entorno vaginal durante la gestación.
900 000 Las complicaciones del parto prematuro constituyen la causa principal de mortalidad en niños menores de 5 años, con cerca de 900 000 fallecimientos registrados en 2019. ²
x3 La vaginosis bacteriana es la infección más frecuente del tracto genital inferior y se asocia a un incremento del riesgo de parto prematuro de entre 1,5 y 3 veces. ¹
25-40% Se estima que entre el 25 % y el 40 % de los casos de parto pretérmino guardan una relación directa con procesos infecciosos subyacentes. ¹
Bacterias de alto riesgo con valor predictivo
Según valoraciones de riesgos, existe una mayor probabilidad de parto prematuro en las mujeres con :
- comunidades vaginales diversificadas —aquellas no dominadas por lactobacilos— o con predominio de L. iners,
- en comparación con aquellas cuya microbiota está dominada por L. crispatus, perfil asociado a una mayor estabilidad.
Esta asociación se mantiene significativa incluso tras realizar ajustes por origen étnico, edad materna, nivel educativo y paridad.
Ante estos hallazgos, el siguiente paso de los investigadores fue el desarrollo y validación de varios modelos predictivos. El modelo óptimo —que integra la abundancia relativa de los taxones Gardnerella vaginalis (asociado a la vaginosis bacteriana), Prevotella timonensis y L. crispatus, junto con factores maternos (edad, origen étnico, etc.)— alcanzó un área bajo la curva (
(sidenote:
AUC («Area Under the Curve» o, en español, «área bajo la curva»)
Medición de la capacidad de un modelo de diferenciar correctamente dos clases (por ejemplo, «enfermo» de «no enfermo» o «positivo» de «negativo»). Corresponde al área situada bajo una curva que representa el porcentaje de verdaderos positivos (sensibilidad) en ordenadas y el porcentaje de falsos positivos en abscisas. Si el AUC es igual a 1, el modelo es perfecto; más de 0,80, en general se considera muy bueno, y excelente si es superior a 0,90; si es igual a 0,5, no es mejor que el azar.
)
) de 0,77. Los autores consideran que este valor representa una capacidad satisfactoria para una herramienta de predicción clínica.
En conclusión, este estudio confirma que la combinación del perfil de la microbiota vaginal con factores maternos permite desarrollar una puntuación predictiva del riesgo de parto prematuro en diversas cohortes estadounidenses.