Urge revisar el contenido de su plato
Quemar los kilos en exceso equilibrando la microbiota: ¿una esperanza al alcance de la mano? Quizá, con la condición de comprender mejor cómo influyen la alimentación, los probióticos y prebióticos, así como el trasplante de microbiota fecal (TMF), en el ecosistema microbiano intestinal. Ya se ha declarado la guerra contra la obesidad. Ahora falta ganarla.
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Acerca de este artículo
El primer factor de riesgo de obesidad –la alimentación– es la principal arma de modulación de la microbiota. No es ninguna sorpresa ya que son las preferencias alimentarias las que modelan el intestino: por ejemplo, la mayor variedad de bacterias en los omnívoros que en los vegetarianos, el predominio de ciertas especies específicas en los amantes de las proteínas y grasas animales, etc.3. En teoría, el «remedio» parece sencillo...
¡Pero no es así!
Las respuestas varían de un individuo a otro y, a pesar de los numerosos estudios, por el momento no se ha establecido ninguna relación definitiva entre la modulación de la microbiota y la magnitud de la pérdida de peso11. Según algunos autores, la variabilidad de las respuestas a la dieta se debería a la composición inicial de la microbiota intestinal7,11; para otros, incluso permitiría predecir su éxito7.
Hay una sola certeza en esta controversia: conviene comer de forma equilibrada, aunque no todos seamos iguales ante el aumento de peso.
Cirugía bariátrica
Entre los tratamientos propuestos a los pacientes que padecen obesidad mórbida, uno de los más eficaces es la cirugía bariátrica. Consiste en reducir el volumen del estómago o realizar una derivación total o parcial del intestino delgado11. Además de una pérdida de peso, el tratamiento tiene un impacto sobre la microbiota intestinal7,9. Los investigadores incluso piensan que la microbiota modificada después de la cirugía sería directamente responsable de la disminución de la masa grasa y de la reducción de la capacidad del huésped para utilizar los alimentos como carburante9