Enterococcus faecium B6 cultivado a partir de niños obesos favorece la esteatosis hepática debido a la tiramina como metabolito bioactivo
ARTÍCULO COMENTADO Niño
Por el Prof. Emmanuel Mas
Gastroenterología y nutrición, Hospital de Niños, Toulouse, Francia
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Acerca de este artículo
Comentario del artículo de Wei et al. (Gut Microbes 2024) [1]
Este artículo estudia la relación entre la microbiota intestinal y la enfermedad hepática grasa no alcohólica (NAFLD) en niños obesos, en un contexto de aumento mundial de la obesidad infantil y de esta enfermedad concretamente. La metodología se basa en un análisis multiómico y en estudios de cohortes de niños, combinados con experimentos in vitro e in vivo. Los investigadores han descubierto que Enterococcus faecium B6 aislado en esos niños favorece la NAFLD mediante la producción de tiramina, lo que provoca una acumulación de lípidos, inflamación y fibrosis hepática. Estos resultados confirman la función causal de esta bacteria en el curso de la NAFLD y abren la vía a enfoques terapéuticos basados en los microorganismos y/o sus metabolitos.
¿Qué se sabe ya sobre este tema?
Debido a la pandemia de obesidad, las enfermedades metabólicas de sobrecarga (NAFLD) se han convertido en la principal afección hepática, y abarcan desde la esteatosis, pasando por la NASH (esteatohepatitis no alcohólica) hasta la cirrosis. Las NAFLD afectan cada vez a más niños.
La fisiopatología de las NAFLD es compleja, pero parece que la microbiota intestinal desempeña una función importante. Es posible que haya varios metabolitos, en concreto, la tiramina, que actúen como mediadores de los efectos de la microbiota intestinal.
¿Cuáles son los principales resultados aportados por este estudio?
En una primera parte fueron incluidos 156 niños obesos de entre 6 y 18 años, de los cuales, 78 tenían NAFLD y 78 obesidad aislada. Ambos grupos diferían en cuanto a parámetros hepáticos y metabólicos. La diversidad alfa microbiana era más baja en el grupo NAFLD; la abundancia de Enterococcus, Escherichia, Klebsiella, Dialister y Enterobacter era mayor en el grupo NAFLD mientras que la de Faecalibacterium, el grupo Eubacterium eligens, Roseburia, Fusicatenibacter, Clostridium, Coprococcus y parasutterella era menor. Enterococcus se correlacionaba con los niveles séricos de ALT, AST, triglicéridos y colesterol total.

Después de aislar cepas bacterianas procedentes de niños obesos con NAFLD, en un cultivo celular se observó que E. faecium B6 tiene la capacidad de acumular lípidos. Un estudio con ratones comparó una alimentación normal (NCD) o hiperlipídica (HFD), con o sin B6 durante 12 semanas. Si bien E. faecium B6 no afectaba al peso corporal, empeoraba el daño hepático causado por la sobrecarga, tanto biológica como histológica (figura 1). Un análisis transcriptómico reveló que E. faecium B6 modificaba la expresión de genes implicados en el metabolismo lipídico, la inflamación y la fibrosis, como las vías de señalización PPAR, las quimiocinas, NF-kB, TGF-b, y el metabolismo del ácido linoleico. En cuanto al metabolismo lipídico, la expresión de ARNm y proteica de PPARg y CD36 aumentó mientras que la de CPT-1a disminuyó. Los autores mostraron una mayor expresión de citocinas inflamatorias (TNF-a, IL-6, IL-1b) y de proteínas implicadas en la fibrosis (TGF-b y a-SMA) (figura 2).

Un amplio análisis no dirigido por espectrometría de masas en tándem de plasma de ratones demostró que E. faecium B6 aumentaba o reducía los metabolitos, con dieta NCD (30 y 85) o HFD (18 y 45). La modificación más marcada era el aumento de la tiramina (figura 3). Otros análisis complementarios sugieren que E. faecium B6 tiene la capacidad de producir tiramina. Además, el tratamiento con tiramina en ratones con dieta NCD o HFD reproduce la aparición de una NAFLD, sin afectar al peso como E. faecium B6, y modifica de manera similar la expresión de los genes que codifican para PPARγ, CD36, CPT-1α, TNF-α, IL-6, IL-1β, TGF-β y α-SMA.
Por último, los autores confirmaron estos resultados en 123 niños obesos con NAFLD y 123 testigos. Los niveles de E. faecium B6 y del gen codificante de la tiramina (mfnA) eran más altos en el grupo NAFLD. Estos niveles se correlacionaban con los biomarcadores de NAFLD (ASAT, ALAT, triglicéridos, colesterol total y LDL) y de las citocinas inflamatorias (TNF-α, IL-6, IL-1β).

¿Cuáles son las consecuencias en la práctica?
Este estudio confirma la importancia de la microbiota intestinal en la aparición de las NAFLD y abre nuevas perspectivas terapéuticas. Además de Enterococcus faecium B6 y la tiramina, es posible que PPARγ desempeñe una función principal haciendo de enlace entre acumulación lipídica, inflamación y fibrosis.
- E. faecium B6, una bacteria aislada en niños obesos que padecen una NAFLD, empeora la enfermedad produciendo un metabolito bioactivo, la tiramina
- E. faecium B6 y la tiramina reproducen de manera similar una NAFLD en ratones, alimentados con dietas normocalóricas e hiperlipídicas
CONCLUSIÓN
Este estudio identificó a Enterococcus faecium B6 como una cepa que favorece la aparición de NAFLD en niños obesos. Esta bacteria produce un metabolito bioactivo, la tiramina, que actúa como mediador de estos efectos, en concreto, al activar la vía de señalización PPARγ.