Alimentos fermentados: los ángeles guardianes de la microbiota
¿Qué tienen en común el kéfir, el yogur, el kimchi y el miso? A simple vista, parece que nada, pero en realidad son los auténticos "VIP" de nuestra nevera. Estos alimentos fermentados no solo han llegado para quedarse por sus sabores incomparables, sino porque son los guardaespaldas oficiales de nuestra microbiota intestinal.
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Acerca de este artículo
Pan, chocolate, cerveza, quesos... En todo el mundo, los fermentados han tomado nuestras mesas por asalto, y no han pedido permiso. ¿Es una moda pasajera o una tendencia con raíces profundas? Lo cierto es que algunos han ganado popularidad en los últimos años. ¿Pero a qué viene tanta fama? Estos alimentos envían a sus mejores batallones directos a tu sistema, dispuestos a poner orden en esa jungla llamada microbiota. La realidad es que, mientras no decida comer tres kilos de chucrut de una sentada, el consumo regular de estos alimentos fermentados es como mandarle un equipo de refuerzos a tu intestino.1,2
Veteranos de mil batallas
Los alimentos fermentados llevan cautivándonos desde tiempos inmemoriales. De hecho, los gastrónomos les reservan un lugar de honor en cualquier menú, hasta el punto de que en algunos países representan más de un tercio de la dieta diaria. No es poca cosa. Durante siglos, estos manjares se elaboraban de forma puramente artesanal en las cocinas de nuestras abuelas. Sin embargo, el gran salto llegó con la invención de los métodos de conserva. Este avance fue una auténtica bendición para la seguridad alimentaria. ¿El motivo? La fermentación es una maestra de la defensa: frena de forma natural la proliferación de bacterias patógenas, lo que hace que muchos aditivos sean, sencillamente, innecesarios.
La mejor intendencia nutricional
En 1857, Louis Pasteur demostró que, cuando un alimento fermenta, los microbios modifican por completo su composición nutricional y sus propiedades bioactivas. En otras palabras, ocurre una transformación casi mágica: su vida útil se alarga, los sabores cambian y el alimento empieza a actuar de forma distinta en nuestra microbiota intestinal. Podríamos decir que este proceso convierte al alimento en una auténtica máquina de bienestar. La fermentación lo enriquece con nutrientes y microbios vivos que son oro puro para nuestro «segundo cerebro».3 Este ejército invisible de bacterias, levaduras y hongos que transita por nuestros intestinos contribuye a prevenir enfermedades relacionadas con el desequilibrio de la microbiota intestinal, como la diabetes tipo 2 o la obesidad.4, 5
Luchan en todos los frentes a la vez
Seamos realistas: comerse tres pepinillos y beber un vaso de kombucha de vez en cuando no va a obrar milagros. Para tener un intestino que funcione como un reloj, hay que invitar a los alimentos fermentados a nuestra mesa de forma regular, integrándolos en una dieta saludable. Solo con constancia estos pequeños aliados logran inclinar la balanza a favor de nuestra microbiota intestinal. El gran beneficio de este hábito es que garantiza una mayor diversidad de microorganismos en el intestino. Y la variedad es poder: esa diversidad es esencial para que nuestro sistema inmunitario esté alerta y nuestro metabolismo trabaje a pleno rendimiento. Cada vez hay más evidencias de que cuidar esta "fauna" intestinal es una garantía para nuestra salud cerebral y mental, al influir en factores clave implicados en trastornos como la depresión, el Alzhéimer y el Párkinson.6, 7, 8
Contraofensiva hacia la inflamación intestinal
Los alimentos fermentados son los mejores aliados para calmar la inflamación intestinal.9, 10 Esta dolencia se ha convertido en el pan de cada día, especialmente para quienes vivimos en ciudades y abusamos de los alimentos ultraprocesados. Pero aquí viene la buena noticia: los fermentados son naturalmente bajos en FODMAP, unos carbohidratos que suelen causar molestias digestivas. Gracias al proceso de fermentación, la proporción de estos carbohidratos se reduce entre un 40% y un 80%. En la práctica, esta ventaja es un alivio real para quienes padecen el síndrome del intestino irritable. Pero la cosa no acaba ahí; muchos de estos alimentos son ricos en vitamina K, una pieza clave que ayuda a frenar el desarrollo de tumores en el colon.11, 12
Estrategas de nuestra inmunidad
Durante la fermentación, se desarrollan unas sustancias llamadas bacteriocinas, que funcionan como un escudo, bloqueando el crecimiento de las bacterias nocivas en el intestino. Gracias a esto, estos alimentos nos protegen de los ataques de numerosos enemigos externos, reforzando nuestra barrera intestinal y reduciendo el riesgo de infección.13 Además, la fermentación aumenta el contenido de vitamina C en alimentos como la col. Pero el verdadero "premio gordo" para nuestra microbiota es que la fermentación favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Estos AGCC son piezas clave que regulan la función inmunitaria directamente en el intestino.14
Una verdadera mina de minerales esenciales
Para que nuestra maquinaria interna funcione como un reloj, el cuerpo tiene que ser capaz de absorber lo que le damos en cantidades suficientes. Hablamos de minerales vitales como el hierro, el zinc y el calcio. Sin embargo, muchos alimentos, como los cereales, vienen con un "invitado" llamado ácido fítico. Aunque este compuesto también es indispensable, cuando hay demasiado, retiene los minerales en la barrera intestinal. El proceso de fermentación reduce el contenido de fitato de los alimentos para que el cuerpo pueda aprovechar los minerales al máximo.15
Tropas de élite contra la intolerancia a la lactosa
Muchos de nosotros toleramos mal el exceso de lactosa. Las molestias digestivas pueden ser tan pesadas que nos obligan a cambiar radicalmente nuestra forma de comer. Pero ¿y si la solución no fuera rendirse, sino cambiar de táctica? Aquí es donde entran los productos lácteos fermentados, como el yogur y los quesos. Mientras que un vaso de leche líquida puede ser una bomba de lactosa difícil de digerir, la fermentación la reduce al mínimo o incluso la elimina por completo. Al interactuar con nuestra microbiota, estos alimentos regulan el tránsito intestinal y nos libran de esa molesta distensión abdominal. Y por si fuera poco, el consumo de yogur se ha vinculado con una reducción del riesgo de padecer diabetes tipo 2.16
Una hoja de servicios impecable
En definitiva, los alimentos fermentados presentan una hoja de servicios ejemplar: exponen nuestra microbiota a microorganismos aliados de forma totalmente segura. Eso sí, seamos realistas: un plato gigante de chucrut mal cocinado puede causar distensión abdominal. Pero si se preparan correctamente, los alimentos fermentados solo parecen traer buenas noticias para nuestra microbiota. Si todavía tiene dudas, el truco es sencillo: empiece con pequeñas dosis de lo que más le apetezca. Al ir variando, descubrirá un universo de sabores que sería una pena ignorar. ¿Quiere que el efecto sea aún más potente? Combínelos con productos ricos en prebióticos, como frutas o semillas. Eso sí, un último apunte de responsabilidad: si está embarazada, tiene el sistema inmunitario debilitado o alguna enfermedad hepática, lo mejor es que consulte con su médico antes de lanzarse al festín. Y recuerde que algunas joyas, como la kombucha, pueden contener alcohol, así que disfrútelas con moderación.
Buenos hábitos alimentarios para cuidar la flora vaginal
1. Mukherjee, A., Breselge, S., Dimidi, E. et al. Fermented foods and gastrointestinal health: underlying mechanisms. Nat Rev Gastroenterol Hepatol.2023. doi:10.1038/s41575-023-00869-x
2. Valentino, V., Magliulo, R., Farsi, D. et al. Fermented foods, their microbiome and its potential in boosting human health. Microb Biotechnol. 2024.17(2):e14428. doi: 10.1111/1751-7915.14428.
3. Taylor BC, Lejzerowicz F, Poirel M, et al. Consumption of Fermented Foods Is Associated with Systematic Differences in the Gut Microbiome and Metabolome. mSystems. 2020; 5(2):e00901-19. doi: 10.1128/mSystems.00901-19.
4. Antonio Molinaro, Pierre Bel Lassen. Imidazole propionate is increased in diabetes and associated with dietary patterns and altered microbial ecology. Nat Commun. 2020 Nov 18;11(1):5881.doi: 10.1038/s41467-020-19589-w
5. Emmanuelle Le Chatelier, Trine Nielsen, Junjie Qin and Edi Prifti. Richness of human gut microbiome correlates with metabolic markers. Nature. 2013 Aug 29;500(7464):541-6. doi: 10.1038/nature12506.
6. Alli SR, Gorbovskaya I, Liu JCW, Kolla NJ, Brown L, Müller DJ. The gut microbiome in depression and potential benefit of prebiotics, probiotics and synbiotics: a systematic review of clinical trials and observational studies. Int J Mol Sciences 2022; 23: 4494.
7. Chen SJ, Chen CC, Liao HY, et al. ; Association of Fecal and Plasma Levels of Short-Chain Fatty Acids With Gut Microbiota and Clinical Severity in Patients With Parkinson Disease. Neurology. 2022 Feb 22;98(8):e848-e858.
8. Jyoti P Tamang, Koichi Watanabe, Wilhelm H Holzapfel. Diversity of microorganisms in global fermented foods and beverages. Front Microbiol. 2016; 7:377. doi: 10.3389/fmicb.2016.00377
9. Nasim SaeidiFard, Kurosh Djafarian, Sakineh Shab-Bidar. Fermented foods and inflammation: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Clin Nutr ESPEN. 2020; 35:30-39. doi: 10.1016/j.clnesp.2019.10.010.
10. Sheng Liu, Wenjing Zhao, Ping Lan, Xiangyu Mou . The microbiome in inflammatory bowel diseases: from pathogenesis to therapy. Protein Cell. 2021 May;12(5):331-345. doi: 10.1007/s13238-020-00745-3.
11. JoEllen Welsh, Min Ji Bak, Carmen J Narvaez. New insights into vitamin K biology with relevance to cancer. Trends Mol Med . 2022 Oct;28(10):864-881. doi: 10.1016/j.molmed.2022.07.002. Epub 2022 Aug 23.
12. Pyo Y, Kwon KH, Jung YJ. Probiotic functions in fermented foods: antiviral, immunomodulatory, and anticancer benefits. Foods. 2024;13(15):2386. doi:10.3390/foods13152386
13. Hannah C Wastyk, Gabriela K Fragiadakis, Dalia Perelman, Dylan Dahan, Bryan D Merrill , Feiqiao B Yu , Madeline Topf, Carlos G Gonzalez, William Van Treuren, Shuo Han, Jennifer L Robinson, Joshua E Elias, Erica D Sonnenburg, Christopher D Gardner, Justin L Sonnenburg. Gut-microbiota-targeted diets modulate human immune status. Cell. 2021; 184(16):4137-4153.e14. doi : 10.1016/j.cell.2021.06.019.
14. William Fusco, Manuel Bernabeu Lorenzo, Marco Cintoni, Serena Porcari, Emanuele Rinninella, Francesco Kaitsas, Elena Lener, Maria Cristina Mele, Antonio Gasbarrini, Maria Carmen Collado, Giovanni Cammarota, Gianluca Ianiro. Short-Chain Fatty-Acid-Producing Bacteria: Key Components of the Human Gut Microbiota. Nutrients. 2023 May 6;15(9):2211. doi: 10.3390/nu15092211
15. Matin Mohammadi-Kouchesfahani, Zohreh Hamidi-Esfahani, Mohammad Hossein Azizi. Isolation and identification of lactic acid bacteria with phytase activity from sourdough. Food Sci Nutr. 2019 Oct 21;7(11):3700-3708. doi: 10.1002/fsn3.1229. eCollection 2019 Nov.
16. Aune D., Norat T., Romundstad P et col. (2013) Dairy products and the risk of type 2 diabetes : a systematic review and dose-response meta-analysis of cohort studies, American Journal of Clinical Nutrition doi: 10.3945/ajcn.113.059030