Papel de la microbiota intestinal y los ácidos biliares en el insomnio crónico y el riesgo cardiometabólico
El insomnio crónico afecta al 10 a 20% de la población mundial y se asocia a un aumento del riesgo de enfermedades cardiometabólicas. Una serie de particularidades en la composición de la microbiota intestinal y el metabolismo de los ácidos biliares intervienen en la relación entre estas dos enfermedades, según sugiere un estudio publicado en Nature Communications.1
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Acerca de este artículo
Actualmente, los ácidos biliares constituyen un tema de interés para la investigación: además de su función de absorción de los nutrientes, desempeñan un papel importante en las interacciones entre la microbiota intestinal y su huésped. De hecho, después de su síntesis hepática, los ácidos biliares son liberados en el intestino y transformados por las bacterias, cuya actividad influye en la composición de la microbiota intestinal. Estos ácidos biliares «secundarios» se reabsorben en el colon y actúan después como moléculas señalizadoras en diferentes procesos metabólicos e inmunitarios.2
Secuenciación, metabolómica y estadísticas
Un equipo de investigadores chinos planteó la hipótesis de que la microbiota intestinal y los ácidos biliares están implicados en la relación, todavía mal conocida, entre el insomnio crónico y las enfermedades cardiometabólicas. Varios descubrimientos recientes los llevaron por esta vía. Por ejemplo, la microbiota intestinal posee sus propios ritmos circadianos, diferentes de los del huésped y sensibles al insomnio. En ratones, las interrupciones repetidas del sueño modifican la composición de la microbiota intestinal y el metabolismo de los ácidos biliares. Por último, una disbiosis intestinal y una alteración de la regulación de los ácidos biliares perjudican la salud metabólica.
Para comprobar esta hipótesis, los científicos se basaron en dos cohortes, una « (sidenote: Cohorte de descubrimiento La «cohorte de descubrimiento» incluye 1809 participantes procedentes del estudio prospectivo Guangzhou Nutrition and Health Study (GNHS). ) » y una « (sidenote: Cohorte de validación La «cohorte de validación» incluye a los 6122 participantes del estudio transversal Guangdong Gut Microbiome Project (GGMP), en los que se realizó la secuenciación de la microbiota intestinal. ) ». También reunieron información detallada sobre el sueño de los participantes, así como sus parámetros cardiometabólicos durante un periodo de 6 años previo a la recogida de muestras de heces. Por último, analizaron el metaboloma de los ácidos biliares fecales de 954 sujetos de la cohorte GNHS.
Destacan dos géneros bacterianos y varios ácidos biliares específicos
Los investigadores lograron demostrar una correlación entre el insomnio crónico y los trastornos cardiometabólicos, por un lado, y una menor abundancia de dos bacterias de la familia Ruminococcaceae, por otro, en las dos cohortes evaluadas.
Analizando más en profundidad la cohorte GNHS, también descubrieron que:
- algunos ácidos biliares, como el ácido isolitocólico (isoLCA), el ácido murocólico (MCA) y el ácido norcólico (NorCA) desempeñan un papel de mediadores en estas asociaciones;
- el consumo de té (verde, negro, oolong…) se asocia a cantidades mayores de Ruminococcaceae y menores de NorCA, así como a una disminución del riesgo de insomnio.
¿El «tea time» para reducir el riesgo cardiometabólico del insomnio crónico?
Los investigadores consideran que el eje microbiota intestinal-ácidos biliares podría representar una diana de intervención interesante para disminuir el impacto del insomnio crónico en la salud cardiometabólica. En lo referente al té, son prudentes: las investigaciones deben continuar antes de poder afirmar que su consumo es beneficioso para las bacterias de la microbiota relacionadas con la salud cardiometabólica.