La micobiota intestinal como brújula en el carcinoma epidermoide de esófago (CEE)
El perfil de la micobiota intestinal se perfila como un biomarcador estratégico para predecir la respuesta a la inmunoquimioterapia neoadyuvante en el tratamiento del carcinoma epidermoide de esófago, e incluso como punto de partida para diseñar nuevas vías terapéuticas.
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Acerca de este artículo
La inmunoquimioterapia neoadyuvante representa un avance significativo en el arsenal terapéutico contra el (sidenote: Carcinoma epidermoide de esófago (CEE) Tipo de carcinoma de esófago que puede afectar a cualquier segmento del esófago, pero que generalmente se limita a la parte superior o media. La edad media de aparición del CEE se sitúa entre los 60 y los 70 años y es más frecuente en los hombres. Por lo general, el CEE es asintomático hasta una fase avanzada, en la que aparecen los síntomas: disfagia (al principio con alimentos sólidos y, posteriormente, también con líquidos) y pérdida de peso. En casos más raros, la enfermedad puede manifestarse con síntomas como odinofagia, ronquera, tos o dolor torácico. Fuente : https://www.orpha.net/en/disease/detail/99977 ) . Sin embargo, la práctica clínica se enfrenta a un desafío persistente: la dificultad de predecir con exactitud qué pacientes presentarán una respuesta favorable. Ante este reto, la micobiota intestinal emerge como una vía prometedora. Según los resultados de estudios chinos recientes, determinados perfiles fúngicos podrían utilizarse como biomarcadores.
Corrección parcial de la disbiosis
El análisis de muestras fecales revela que los 68 pacientes con CEE del estudio presentaban, antes del tratamiento, una disbiosis significativa en su micobiota intestinal en comparación con los 19 controles sanos. Este desequilibrio se caracterizaba por una reducción de la biodiversidad, una proliferación de hongos patógenos y un déficit de especies beneficiosas. Además, las redes ecológicas eran menos complejas, lo que apunta a una pérdida de sinergias funcionales. Tras la administración de la inmunoquimioterapia neoadyuvante, se observa una evolución positiva: mejora la diversidad y la riqueza de la comunidad fúngica y se reequilibran ciertas vías metabólicas beneficiosas. No obstante, esta restauración es solo parcial, ya que los indicadores no llegan a alcanzar los niveles observados en sujetos sanos.
1/ 29 400 La incidencia anual del carcinoma epidermoide de esófago (CEE) es de 1/29 400 ¹.
0,1% Aunque los hongos representan menos del 0,1% de la microbiota, posee características metabólicas únicas que contribuyen a la homeostasis del huésped ².
La micobiota como predictor del éxito terapéutico
El hallazgo más relevante es que el perfil de la micobiota —muestreada antes de iniciar el tratamiento— permite diferenciar a los pacientes respondedores de los no respondedores. Los pacientes respondedores muestran, antes del tratamiento, una mayor diversidad fúngica y redes ecológicas más estables, lo que sugiere una resiliencia superior del ecosistema intestinal. En este grupo destaca la abundancia de especies beneficiosas, como Candida boidinii, cuya presencia muestra una correlación con perfiles característicos de tumores «calientes» (estimulación de linfocitos T-helper 1 (Th1), citocinas proinflamatorias y niveles elevados de marcadores citotóxicos).
¿Qué ocurre en el grupo de los no respondedores? Su micobiota presenta un patrón opuesto, con una mayor prevalencia de especies inmunosupresoras. Este perfil se asocia directamente con tumores «fríos» (linfocitos Th2 y citocinas inmunosupresoras).Así, la micobiota de los respondedores parece favorecer fenotipos tumorales que contribuyen al éxito de la inmunoterapia. Por el contrario, la micobiota de los no respondedores podría estar configurando microentornos tumorales resistentes a las inmunoterapias.
¿Cuál es la tasa de supervivencia de los pacientes con CEE?
Dado que el CEE se diagnostica en una fase avanzada, el pronóstico general suele ser desfavorable, con una tasa global de supervivencia a cinco años del 10 al 20%. En el caso de los pacientes que reciben tratamientos con fines curativos, en la actualidad la tasa se aproxima al 40% 1.
Predecir... y modular la respuesta al tratamiento
Por último, la micobiota parece ser capaz de predecir con precisión y fiabilidad la eficacia futura del tratamiento, con un (sidenote: Área bajo la curva (AUC) Indicación de la capacidad discriminatoria de un modelo de clasificación, por ejemplo, un AUC de 1,0 indica un clasificador perfecto. Es la probabilidad de que el modelo de clasificación clasifique correctamente una muestra positiva. ) del 82,9% a nivel de género y del 87,4% a nivel de especie. El género Saccharomyces destaca como el predictor más robusto de la falta de respuesta. A la luz de estos resultados, la micobiota intestinal se perfila como un biomarcador clave para la estratificación de pacientes en el tratamiento del CEE.
¿Otra posible aplicación? Cada hongo identificado, sea beneficioso o patógeno, representa una diana potencial para la modulación de la microbiota intestinal con el fin de optimizar los resultados de la inmunoterapia. Como resultado preliminar, los investigadores demostraron que la administración de Candida boidinii refuerza la eficacia del tratamiento anti-PD-1 en ratones. Los hongos beneficiosos podrían mejorar, en un futuro cercano, la respuesta al tratamiento de los pacientes con CEE.