Enfermedades Inflamatorias Crónicas del Intestino (EICI): ¿los microplásticos aumentan la gravedad?
Los microplásticos parecen tener relación con las Enfermedades Inflamatorias Crónicas del Intestino (EICI). Concretamente, su concentración fecal y su tamaño, pero también su origen químico varían según si los pacientes padecen una Enfermedad Inflamatoria Crónica del Intestino (EICI) o no, y la gravedad de la afección.
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Acerca de este artículo
Los microplásticos (MP) están ahora por todas partes, incluso en lo que comemos y el aire que respiramos. ¿Cuál es el riesgo sanitario asociado a esta mayor exposición humana? Aunque todavía se desconoce en gran medida, los investigadores sospechan una relación, en el aparato digestivo, con un aumento del riesgo de inflamación, estrés oxidativo, aumento de la permeabilidad intestinal y disbiosis de la microbiota. Una lista ya larga a la que quizá habrá que añadir las EICI, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, a juzgar por los resultados de un estudio que comparó las características de los MP fecales en 52 pacientes con una EICI y 50 sujetos sanos, procedentes de 10 provincias chinas.
Microplásticos en las heces: diferencias de tamaño
La primera constatación fue que se detectaron MP en todas las muestras de heces. En la mayoría de los casos, su tamaño era muy inferior a 300 µm y su forma principalmente de tipo hoja (1 MP de cada 2) o fibra (1 MP de cada 3).
En cambio, su concentración difería según el estado de salud: las heces de los pacientes que presentaban una EICI contenían:
- un 50 % más de MP (41,8 fragmentos/gramo de materia fecal seca, frente a 28,0 en los sujetos sanos);
- más MP de tamaño muy pequeño (<50 μm), mientras que las de los participantes sanos contenían MP de 50 a 300 μm;
- y una cantidad relativa diferente de cada tipo de MP en términos de naturaleza química, entre la quincena de tipos detectados. En las heces de los participantes sanos, se encuentra sobre todo PET, un plástico típico de las botellas de agua (22,3 %) y, en menor medida, poliamida procedente, en especial, de textiles (8,9 %) y polipropileno típico de los envoltorios alimentarios (8,7 %).
En los participantes con una EICI, el PET (34,0 %) y la poliamida (12,4 %) son los más abundantes, directamente seguidos por el PVC —canalizaciones, suelos de PVC…— (10,3 %), que supera al polipropileno (9,5 %).
Por último, los investigadores demuestran una correlación positiva entre los MP fecales y la gravedad de la EICI. Esto permite emitir dos hipótesis: o bien la exposición a los MP participa en la enfermedad, o bien la enfermedad afecta a la retención de los MP.
El agua embotellada y la comida rápida en el punto de mira
Faltaba por conocer el origen de los MP. Mediante un cuestionario, el equipo demuestra que la concentración de MP de las heces se dobla en caso de consumo de agua embotellada (respecto al agua del grifo hervida). Lo cual se explica por el hecho de que el agua embotellada contiene 22 veces más MP, sobre todo PET, que el agua del grifo.
22 El agua embotellada contiene 22 veces más MP, sobre todo PET, que el agua del grifo.
Otros factores se asociaban a la multiplicación casi por dos del contenido de MP en las heces: el consumo de alimentos procedentes de la restauración rápida (respecto a los preparados en casa) y la exposición al polvo en el trabajo o en la vida cotidiana.