PFAS y microbiota
Por Anaïs Bodon, Muriel Mercier-Bonin, Bruno Sovran
Equipo de neurogastroenterología y nutrición de Inrae (Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente), Toxalim, Toulouse, Francia
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Acerca de este artículo
Las sustancias perfluoroalquílicas y polifluoroalquílicas (PFAS) constituyen una amplia familia de compuestos químicos comúnmente denominados «contaminantes eternos» debido a su extrema persistencia en el medio ambiente y los ecosistemas. Sus propiedades ignífugas, hidrófugas y termorresistentes han favorecido su uso masivo en numerosos productos de uso cotidiano (utensilios de cocina antiadherentes, textiles impermeables, etc.). Las PFAS, que son muy poco degradables, se acumulan en el medio ambiente, contaminan la cadena alimentaria y provocan una exposición humana casi generalizada. Así, los PFAS se acumulan en el organismo con efectos documentados para la salud, aunque solo en el caso de un número limitado de compuestos.
¿Son fundadas las afirmaciones de las redes sociales?
En el laboratorio, en condiciones experimentales muy específicas, algunas bacterias de la microbiota intestinal 1 o bacterias lácticas 2 (a menudo utilizadas como probióticos) pueden bioacumular PFAS o «secuestrar» en su superficie, lo que sugiere una posible «desintoxicación». En la práctica, los PFAS ingeridos se absorben casi en su totalidad en el intestino delgado y pasan rápidamente al torrente sanguíneo. La microbiota intestinal se encuentra principalmente en el colon, un compartimento muy poco afectado por los PFAS, aunque una fracción minoritaria de la microbiota, localizada en el intestino delgado, está directamente expuesta. Por lo tanto, el contacto directo entre los PFAS y las bacterias intestinales sigue siendo marginal en comparación con la cantidad total de PFAS ya acumulada en el organismo. Con el nivel actual de conocimientos, es difícil concluir que la microbiota y/o la ingesta de probióticos, como se sugiere en los medios de comunicación, desempeñen un papel importante en la desintoxicación microbiana de los PFAS totales del organismo.
¿Qué impacto tiene en la microbiota?
Por otra parte, este contacto limitado podría contribuir a los efectos cada vez más documentados de los PFAS sobre la microbiota intestinal. Estudios realizados en roedores muestran que la exposición a los PFAS puede modificar la composición de la microbiota y alterar algunas de sus funciones, en particular la producción de metabolitos o sus interacciones con el sistema inmunitario 3,4. Ahora bien, se ha demostrado que estas alteraciones pueden perturbar el equilibrio del ecosistema digestivo y la salud intestinal.
¿Hay que tener en cuenta alguna limitación importante?
La mayoría de los datos científicos disponibles proceden de modelos animales expuestos a dosis generalmente superiores a las representativas de la exposición humana, y se refieren a un número muy limitado de PFAS, a menudo considerados de forma aislada. En el caso de los seres humanos, los estudios aún son escasos, principalmente observacionales e influenciados por numerosos factores de confusión (alimentación, edad, sexo). Por lo tanto, el campo de investigación sobre los PFAS y la microbiota sigue siendo emergente.
¿Qué implicaciones tiene para los profesionales de la salud y qué responder a los pacientes?
Ante la mediatización del tema y la preocupación de los pacientes, es esencial una comunicación basada en pruebas científicas, sin extrapolaciones excesivas. Conviene explicar que no existe una solución «milagrosa» para la desintoxicación de los PFAS, en particular a través de los probióticos.
En la práctica, se puede aconsejar limitar las fuentes conocidas de exposición a los PFAS (envases de alimentos, utensilios de cocina antiadherentes) y dar prioridad a una alimentación variada, poco procesada, rica en frutas, verduras y cereales integrales para reforzar la función protectora de la microbiota.